Diario

17/2

Me emociona saber que falten solo ocho días para el concierto de Bad Bunny en Sídney, sobre todo porque llevo casi un año esperándolo.

Mi amigo y yo nos hospedaremos cerca del mar, en Coogee, lo cual hará que la experiencia sea aún más especial, ya que muchos de mis amigos también estarán allí.

Compré los boletos hace casi un año, cuando el evento parecía lejano, así que cuesta creer que finalmente el día haya llegado.

Cuando vi a Bad Bunny en el espectáculo del medio tiempo, me di cuenta de que nunca había presenciado algo parecido. La puesta en escena era impresionante: miles de bailarines vestidos de césped, una estructura que simulaba una casa en el centro del escenario y casi diez canciones condensadas en apenas diecisiete minutos.

Más que un simple concierto, fue una experiencia visual y musical muy intensa. Por eso, espero que esta vez lo pasemos de una forma parecida. ¡Guau!